Oración para los hijos que viven lejos

Padre celestial, estoy preocupada,

triste y ansiosa porque

quiero ver a mis hijos,

se fueron al extranjero

a estudiar, a formarse, a adquirir

nuevos conocimientos

para luego venir como hombres

triunfadores en la vida, la circunstancia

los llevo a tomar tal decisión, que triste soledad,

los recuerdo me invaden vienen a mí

los momentos bellos compartidos,

pero esta es la realidad,

están lejos de su seno familiar.

Dios bendito alabado seas,

vengo a ti con mucha fe,

confianza y amor para rogarte

y pedirte que no me los abandones,

cúbrelos con tu Santo manto,

protégelos, socórrelos y

ampáralos de todo

peligro visibles e invisibles.

Dale Señor fuerza, fortaleza y

energía para que cada día

crezcan más como personas

y sepan discernir entre

el bien y el mal,

confió que a pesar de

que están lejos

no se van apartar de ti Señor.

Señor bendito, proteja a mis hijos,

están en un país lejano y es poco lo

que conocen, cuídelos,

para mí los hijos son lo más

apreciado que tengo,

ayúdalos a lograr sus sueños.

Padre, usted me conoce y sabe todo de mí,

es mucho el sacrificio que hago para enviarle

su mesada, que milagroso eres Señor,

pero nunca le han faltado,

siempre se da un milagro,

el esfuerzo lo vale,

no me cansare para

darle lo que ellos necesitan.

Dios bendito haz que nunca les falte

el pan de cada día, que nada los distraiga

que se mantengan sobrios

ante cualquier tentación,

que se alejen de los pecaminosos,

de lo mundano que se mantengan

en el camino correcto,

el camino espiritual que

usted nos ha enseñado.

Bendice padre mío a mis

hijos que son tus hijos,

dale todo tu amor,

no permitas que su mente se nuble,

se oscurezca y sean atraído por el pecado,

por el demonio, dale luz y

claridad para que transiten

en tierras lejanas con seguridad y

confianza porque cuentan

con su divida

presencia y protección.

Padre celestial, concédeme el

favor de verlos de nuevo

en su tierra natal, en su país que

cuando regresen vengan crecidos

en conocimientos para que ayuden,

aporten y enseñen a su coterráneo,

te lo voy agradecer señor.

Amén.

¿Qué sentimos nosotras las madres cuando hijo se nos va lejos?

Qué triste soledad sentimos en nuestro corazón, en nuestras almas verlos partir, es indescriptible los sentimientos encontrados que se sienten en esos momentos, nos vienen los recuerdos a nuestras mentes es como una película, vemos transcurrir sus infancias, adolescencias y el primer día que fueron al recinto universitario, pero ellos tomaron esa decisión y hay que respetársela, lo hacen para bien, para su crecimiento personal, hay que aceptarlas porque están buscando labrarse un mejor futuro, buscan la superación, la preparación intelectual, adquiriendo mejores conocimientos para enfrentar la vida que está llena de retos, muchos logran el objetivo.

El sentir ese vacío que dejan, su ausencia solo nos queda pedirle a Dios y encomendárselos a Él, que los ilumine, que los conduzca por el camino de claridad y la sabiduría que aumenten su nivel de consciencia para que se formen como hombres y mujeres útiles a su país y es por ello que recurrimos a Dios porque él nos va a escuchar, va a oír nuestros gritos suplica, ruegos, oraciones para que ellos estén bien.

Debemos entender que nuestros hijos son el fruto del amor, nos esmeramos desde que ellos son pequeños para darles buena educación y tengan un sano crecimiento, le inculcamos la palabra del señor Jesucristo, le enseñamos principios para que sean honestos, bondadosos, humildes, caritativos, comprometidos con las causas justas.