Jornada de oración para niños

 

Dios Padre Celestial, todo poderoso infinitas gracias

por estos hijos maravillosos que tengo, usted tan

generosamente me lo has dado.

Dame salud, fuerza, energía y fortaleza para ganarme el pan de cada día,

para cumplir con mis obligaciones.

Señor mío, dame prudencia al llamarles la atención a mis hijos

para no enfrascarme en una discusión con ellos

Sabiduría para tomar buenas decisiones;

orientarlos por el camino del bien

Inculcarle el amor a Dios para que transite

el sendero de la luz y la claridad.

En esta jornada de oración pido

por todos los niños del mundo Señor.

Ellos son tus hijos, oriéntalos, guíalos,

entra en sus corazones que están ávidos de amor Espiritual.

Padre mío, usted es piadoso, compasivo misericordiosa

derrama sobre ellos humildad, bondad y generosidad,

ayúdalos a encantar el camino.

Protégelos y cuídalos, bendícelos, limpia su cuerpo y mente

para que gocen de buena salud física y mental no lo desampares.

No permitas señor que se dejen vencer por la tristeza y el desánimo,

apártalos de malas compañías y de personas que desean hacerle daño.

Padre celestial, yo amo a mis hijos con todas las fuerzas de mi corazón,

has de ellos hombre honestos, sincero, amables, cariñosos,

llenos de fe en ti y amor al prójimo.

No es fácil educarlos, pero con paciencia, y perseverancia

podemos corregirlos y hacer de ellos hombres y mujeres de bien.

Padre mío, agradecido estoy por todo lo bueno que me has dado en la vida,

me siento realizado, tengo mucha confianza en mis hijos,

han sido educados para amarte, honrarte,

glorificarte ellos se sienten bien,

llenos de profunda alegría y placer.

¿Qué es una jornada de oración?

Una jornada de oración es el tiempo que dedicamos para organizar a una o varias comunidades, conjuntamente con los clérigos, fieles y devotos a hacer una oración muy específica. En este caso a una oración por nuestros hijos. Podemos decir que la jornada puede ser de horas, días o meses, lo importante es que se haga con la participación de las comunidades organizadas, las comunidades religiosas, son buenas, porque nos permite compartir experiencias con otros padres y representantes.

La educación de nuestros hijos no solo está en los colegios, nosotros como representantes tenemos que reforzarle lo que aprenden en el proceso de enseñanza, aprendizaje en nuestras casas en nuestro hogar es allí donde deben empezar a escuchar hablar de Dios, de la religión, del amor al prójimo, sembrar esa semilla en sus corazones.

Si por lo contrario nuestros hijos crecen en un lugar desarticulado en donde hay ausencia de padre o de la madre y el tiempo que le quedan libre se lo dedican a los oficios del hogar y no le ponen atención a sus hijos en la formación espiritual, estos niños crecen con desamor y pueden alejarse del camino de Dios, hay que conformar grupos que lleven la palabra de Dios a los hogares, a los colegios para que ese niño, nuestros hijos se interesen del respeto espiritual y puedan tener un crecimiento espiritual.

Nosotros lo padre tenemos una gran responsabilidad en la educación y en la implementación de jornadas de oración para nuestros hijos, si lo que queremos es tener en un futuro hombre honestos, bondadosos, y transiten por el camino de Dios.

Hoy en día vemos como asombro un mundo convulsionando en donde los jóvenes, adolescentes y niños muchos de ellos carecen de amor de Dios, están pobres en espiritualidad, carecen de fe, de poca fe. Viven el día a día pensando en el tener y no en el querer, la misma sociedad los conduce a que seamos una sociedad de consumo de bienes superfluos, que nuestras necesidades se limiten a lo material, lo espiritual para ellos no existe debemos cambiar esa ecuación hoy que enseñarles desde muy chicos valores, morales, ética y inspirarlos para que crezcan y formen ese gran semillero que son nuestros hijos abonemos sus corazones, refresquemos sus mentes y recogeremos hombres con mucho amor al prójimo y a Dios.