Oración de guerra espiritual por los hijos

Amado Padre Celestial tanto mis hijos como yo te glorificamos, nos llenamos de sentimientos de profunda alegría y placer porque te amamos con todas las fuerzas de nuestros corazones. Ayúdame a cumplir tu voluntad, que mis pensamientos estén siempre fijados en ti Señor, en tu palabra, en tu presencia, que cumpla con los 10 mandamientos de tu ley.

Padre mío, aleja la maldad la envidia, la avaricia, el rencor, el odio, el miedo, la desesperanza de mi mente y corazón haga que desaparezcan, lánzalas al fuego para que se conviertan en cenizas, purifica mi mente y todo lo malo sácalo que quede limpio.

Padre mío se perfectamente que no ha sido el mejor ejemplo para ellos, estoy lleno de errores, he cometido adulterio, hay momentos que grito, me da rabia y no me puedo controlar, en ocasiones mis hijos copian mi comportamiento.

Te pido por favor que mis errores no les sean adjudicados a ellos, sé que todo se paga en esta vida, te pido perdón.

Padre Celestial entra en mi vida, cura mi corazón, bendíceme, sana mis traumas del pasado y los presentes, cura mis heridas, has de mi un hombre nuevo, cura lo que hay que curar, dale equilibrio a mi vida y a mi hogar.

Dame Padre mío, fluidez en la palabra, coherencia en el verbo para que mis hijos entiendan lo que se les dice, que prevalezca la comunicación y la armonía, que haya respeto mutuo y nos una sentimientos de amor y de hermandad.

Padre, aleje al maligno, a satanás, derrótalo, pulverízalo, tu poder es más superior, el bien siempre triunfa sobre el mal.

Agradecido estoy por todo lo bueno que me has dado, por mis hijos, esposo, familiares y amigos, me enseñaste a tener mayor control de mí, de la rabia, de la ira, del miedo, aprendí a conversar con mis hijos, sin gritos, sin ofensas, sin insultos, aprendí a valorar cada minuto de mi vida y compartirlo con mis hijos ya que la vida es hermosa y muy bonita, voy a criar mis hijos con mucha paz espiritual.

 

¿Son los hijos el reflejo de sus padres?

Nosotros los padres debemos dar el ejemplo en nuestro hogar, en el trabajo y en las relaciones con los vecinos, del comportamiento y la forma de ser en cuanto al trato y forma de comunicarnos, debemos ser fieles representantes de Dios, cumplir con la palabra del Señor, con los santos mandamientos para así poder tener la gracia de Dios para nosotros y nuestros hijos.

 

Si los hijos ven y crecen en un hogar que este articulado, equilibrado, en armonía, las bendiciones de Dios están allí con nosotros y con nuestros hijos, debemos ser perseverantes, acomedidos y dedicarle una oración en familia a Dios, para que se vayan formando en personas que están al servicio y disposición de Él, a través de la fe y la oración por nuestros hijos.

Debemos revisarnos, ver dónde he fallado, tomar en cuenta sus opiniones, saber quiénes son sus amigos, por qué actúan de manera indiferentes ante situaciones complejas, debemos pedirle a Dios que nos ilumine y detectar si algo irregular está pasando, no permitir que anden en malos pasos el demonio y las fuerzas del mal andan sueltos buscando mentes débiles y provocando tentaciones para apoderarse de sus mentes y corazones. Hay ciertamente una guerra espiritual en nosotros entre el bien contra el mal, pero el bien siempre saldrá airoso y triunfará, el bien está por encima del mal.

Puede que exista una guerra espiritual, el bien contra el mal, la claridad contra la oscuridad, la inteligencia contra la ignorancia, es un choque emocional, y es a través de la fe primeramente y en la oración que alejamos al enemigo, lo desterramos, lo pulverizamos, ella es la energía, la fuerza espiritual que aleja todo lo malo, nos permite conectarnos con Dios El desea hablar con nosotros y a su vez escucharnos para orientarnos y darnos la salvación.